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El cierre de toda biblioteca es siempre
doloroso; pero cuando afecta a los ciudadanos más
desfavorecidos
se pierde algo más que un servicio fundamental en el acceso
a la cultura, a la información y al enriquecimiento
personal, se pierde el derecho a ser iguales dentro de una
misma sociedad.
Hace pocos meses, la Xunta de Galicia
suprimió el Bibliobús de Ourense, escudándose en la vejez
del vehículo y en unos resultados poco satisfactorios, sin
que, por el contrario, se hayan arbitrado nuevas
prestaciones bibliotecarias en su lugar.
Para la Consellería de Cultura la
decisión obedece a un cambio de política, en la que no
tienen lugar los,
que considera, servicios obsoletos en su diseño,
funcionamiento y materiales.
Destinado a cubrir los barrios
periféricos orensanos, este Bibliobús
era fruto de la colaboración entre la Xunta y la Diputación,
que compartían
la titularidad y la gestión, para
la primera, y
el personal, para
la segunda.
Galicia, una región eminentemente rural
y con un alto grado de dispersión poblacional,
muestra una
especial aptitud para el desarrollo de los servicios de
biblioteca móvil como el instrumento de calidad más
eficiente y eficaz en la extensión de la Biblioteca Pública
a la totalidad de sus habitantes.
No obstante, el Bibliobús de Ourense era el único que quedaba
en esta Comunicad Autónoma después de la eliminación, en
1999, del que dependió
de la
Mancomunidad de Municipios del Condado
(Pontevedra).
En
la provincia de Ourense el 15% de su población carece de
servicios bibliotecarios, sólo
el 68% de los concejos tienen biblioteca, de las que el 78%
no supera los 2.000 volúmenes. Mientras tanto la nueva
política de la Conselleria de Cultura, en vez de modernizar,
rediseñar,
impulsar y
multiplicar el último Bibliobús
gallego, acaba de golpe con más de 20 años de inversiones y
experiencia.
El
Decreto autonómico de Refundición de Normativa en Materia
Bibliotecaria es uno de los pocos
que en España regula
la presencia de los Bibliobuses en el sistema bibliotecario
de su Comunidad,
sin embargo de nada sirve si éstos no
existen.
Esperemos que la
doble
contradicción
de la realidad
bibliotecaria de Ourense y de
la legislación gallega con respecto a
la nueva
política de la Consellería de Cultura mueva
convenientemente
a la necesaria
reflexión
para satisfacer
los intereses de los
ciudadanos gallegos
mediante servicios bibliotecarios suficientes y capaces.
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