La compañía OverDrive,
especializada en la distribución de
servicios digitales, ha puesto en
funcionamiento un Bibliobús donde, en
principio, no existen documentos en
papel. Se trata de un conjunto de
equipamientos preparados para ofrecer
múltiples servicios digitales.
Ya tuvimos ocasión de informar en esta
páginas de claros antecedentes como la
iniciativa de
Brewster Kahle, o el propio
Bibliobús de la Diputación de Cádiz.
Sin embargo esta vez existe una
diferencia sustancial: la empresa parte
de una entidad privada con ánimo de
lucro que persigue la promoción de los
servicios digitales, no sólo en lo que
al uso de nuevos soportes se refiere,
sino también en todo lo relacionado con
las descargas de contenidos en las
bibliotecas públicas.
Esta apuesta por la
distribución digital es una llamada de
alerta para los que no acaban de
abandonar la concepción decimonónica de
la edición. No en vano, tanto pequeños
editores abrumados por los costes de una
edición en papel, como autores deseosos
de llegar al público encuentran en esta
vía una oportunidad esperanzadora.
De momento se ha
comenzado con fondos documentales de
dominio público, si bien el mercado de
la impresión por encargo, de obras
actuales, en puntos de venta o lectura
está ya facilitando la perdurabilidad
del papel y de los contenidos
minoritarios.
La oferta del nuevo
Bibliobús es múltiple pues permite la
descarga de ebooks, audiobooks y otros
documentos, a partir de una
compartimentación en seis áreas
diferenciadas por su utilidad, y una
dotación de alta tecnología (pantallas,
ordenadores, dispositivos móviles, ...)

Se inauguró el 10
de agosto de 2008 ante la sede central
de la New York Public Library, entidad
pionera en poner a su disposición todo
su fondo digital de dominio público.
De acuerdo con su
carácter promocional está recorriendo
Estados Unidos visitando sus bibliotecas
públicas más importantes.